Hace apenas unos meses, el oro y la plata eran los activos favoritos de buena parte de los inversores. Hoy la situación es muy diferente. Tras fuertes correcciones y meses de debilidad, el interés ha desaparecido. Y precisamente cuando nadie quiere mirar hacia un activo, es cuando algunos inversores empiezan a encontrar oportunidades.

El oro y la plata han pasado de ser los activos favoritos a caer en el olvido

Durante buena parte de 2024 y 2025 era prácticamente imposible abrir una red social financiera sin encontrarse con análisis sobre el oro y la plata. Los bancos centrales acumulaban reservas, la inflación seguía siendo una preocupación recurrente y numerosos analistas defendían que los metales preciosos debían ocupar un lugar importante dentro de cualquier cartera diversificada. La narrativa parecía perfecta y cada nueva subida reforzaba la sensación de que el movimiento alcista podía continuar indefinidamente.

Sin embargo, como suele ocurrir en los mercados financieros, las mejores historias no siempre coinciden con los mejores momentos para comprar. Aitor Ortigosa recuerda que cuando todo el mundo comparte la misma tesis de inversión suele ser necesario actuar con cautela. En aquel momento defendía que tanto el oro como la plata necesitaban enfriarse después de una subida extraordinariamente agresiva, y eso es precisamente lo que ha ocurrido durante los últimos meses. 

Ahora el escenario ha cambiado por completo. Los metales preciosos ya no ocupan titulares, muchos inversores han perdido interés y la atención del mercado se ha desplazado hacia activos mucho más populares. Desde un punto de vista contrarian, este cambio de sentimiento resulta especialmente interesante.

La espectacular subida que tuvieron el oro y la plata antes de corregir

Para entender la situación actual es necesario observar el recorrido previo. Según explica Aitor, tanto el oro como la plata protagonizaron movimientos prácticamente parabólicos desde los mínimos registrados en 2022. En apenas unos años, ambos activos acumularon revalorizaciones muy superiores a las que históricamente suelen ofrecer los activos refugio. 

Cuando un activo sube de forma tan acelerada, es normal que aparezcan excesos de optimismo. Los inversores empiezan a proyectar escenarios cada vez más positivos y cualquier noticia favorable se interpreta como una confirmación de que la tendencia seguirá indefinidamente. El problema es que los mercados rara vez se mueven en línea recta.

Precisamente por eso Aitor decidió reducir exposición cuando gran parte del mercado seguía convencido de que el recorrido alcista continuaría sin obstáculos. Su tesis era sencilla: después de una subida tan vertical, el mercado necesitaba tiempo para digerir ganancias y eliminar parte del exceso especulativo acumulado durante la fase de euforia. 

Si los fundamentales siguen siendo buenos, ¿por qué caen el oro y la plata?

Esta es probablemente la pregunta más importante de todo el análisis.

Los argumentos fundamentales a favor del oro y la plata siguen siendo conocidos por prácticamente cualquier inversor. Los bancos centrales continúan comprando oro, la plata mantiene un importante papel industrial en sectores como la energía solar o la automoción eléctrica y muchos expertos siguen considerándolos activos de protección frente a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de las monedas. 

Entonces, ¿por qué llevan meses corrigiendo?

La respuesta que plantea Aitor es que los mercados suelen descontar los argumentos positivos mucho antes de que se conviertan en consenso. Cuando todo el mundo conoce una tesis de inversión, gran parte del potencial ya puede estar reflejado en el precio. Dicho de otro modo, los fundamentales pueden seguir siendo excelentes y aun así el activo corregir durante meses porque las expectativas eran demasiado optimistas.

Por eso insiste en que conocer los fundamentos de una inversión no es suficiente. También es necesario entender el sentimiento del mercado y analizar si la oportunidad sigue existiendo o si ya ha sido aprovechada por quienes compraron mucho antes.

La opinión contraria: cuando nadie quiere un activo suelen aparecer las oportunidades

Uno de los conceptos más interesantes del vídeo es el enfoque contrarian. Históricamente, muchas de las mejores oportunidades de inversión han aparecido cuando el consenso era extremadamente negativo y la mayoría de participantes había perdido el interés por un activo determinado. 

Aitor considera que todavía no hemos llegado a ese punto en el caso del oro y la plata. Aunque el entusiasmo ha disminuido considerablemente, todavía existe un número importante de inversores que siguen defendiendo estos activos con convicción. Desde su punto de vista, la verdadera oportunidad podría aparecer cuando desaparezca incluso ese último grupo de defensores y empiecen a circular noticias claramente negativas sobre los metales preciosos.

Es precisamente en esos momentos cuando los grandes participantes suelen comenzar a acumular posiciones de forma silenciosa. No cuando los medios hablan de máximos históricos y oportunidades irrepetibles, sino cuando la mayoría ya ha perdido la paciencia.

Los precios que vigila Aitor para volver a comprar oro y plata

A diferencia de muchos analistas que intentan adivinar el próximo movimiento del mercado, Aitor prefiere trabajar con niveles concretos. Según explica, todavía no tiene prisa por volver a entrar y espera que el proceso correctivo continúe desarrollándose antes de realizar nuevas compras. 

En el caso de la plata, considera especialmente atractiva una zona comprendida aproximadamente entre los 40 y los 55 dólares por onza. Respecto al oro, vigila niveles cercanos a los 3.200 y 4.000 dólares por onza como posibles áreas donde comenzar a acumular de nuevo. 

Además, deja claro que su preferencia personal sigue siendo el metal físico frente a otros vehículos de inversión. Más allá del potencial financiero, reconoce que disfruta del componente tangible que ofrecen las monedas y lingotes, una característica que históricamente ha diferenciado al oro y la plata de otros activos puramente digitales o financieros. 

¿Es el momento de comprar oro y plata o todavía es pronto?

La respuesta de Aitor es clara: todavía necesita más señales antes de aumentar exposición.

No busca únicamente precios más bajos. También quiere observar un cambio de sentimiento mucho más profundo. Necesita ver desinterés, pesimismo y noticias negativas que alejen a la mayoría de los inversores. Solo entonces considerará que puede estar formándose una oportunidad verdaderamente atractiva. 

Esta visión encaja con una de las máximas más repetidas por los grandes inversores de la historia: las mejores compras suelen realizarse cuando nadie quiere comprar y las mejores ventas cuando todo el mundo está desesperado por entrar.

Conclusión: cuando el mercado se olvida de un activo conviene prestar atención

El oro y la plata han pasado en pocos meses de ser protagonistas absolutos a desaparecer prácticamente de las conversaciones de mercado. Tras fuertes correcciones y una pérdida evidente de interés por parte de los inversores, comienzan a surgir las primeras preguntas sobre si podría estar acercándose una nueva oportunidad.

Aitor todavía no ha dado la señal definitiva de compra. Sin embargo, sí mantiene ambos activos en el radar porque sabe que los mercados suelen recompensar a quienes son capaces de actuar cuando el consenso mira hacia otro lado.

Quizá la verdadera oportunidad no aparezca cuando todos hablen de oro y plata como la inversión del siglo. Quizá aparezca precisamente cuando nadie quiera oír hablar de ellos.

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