La narrativa dominante dice que la paz entre Estados Unidos e Irán y las futuras grandes OPVs tecnológicas podrían marcar el final del rally bursátil. Pero los datos históricos y el comportamiento actual del mercado cuentan una historia muy distinta.
¿Por qué la paz entre Estados Unidos e Irán está impulsando la bolsa?
En el vídeo, Aitor plantea una idea incómoda para el consenso actual del mercado: quizá las enormes salidas a bolsa que se esperan y la relajación geopolítica en Oriente Medio no sean señales bajistas, sino justo lo contrario.
La tesis central es sencilla: cuando todo el mundo cree haber encontrado “el techo del mercado”, normalmente el mercado busca el camino contrario. Aitor analiza cómo la posible tregua entre Estados Unidos e Irán, la caída del petróleo y el apetito por las futuras OPVs gigantes podrían estar alimentando una nueva fase de euforia bursátil, especialmente impulsada por inversores cada vez más especulativos.
Cómo afecta la caída del petróleo al mercado bursátil
Históricamente, las bajadas del petróleo derivadas de tensiones geopolíticas que se disipan suelen aliviar las expectativas de inflación y mejorar el sentimiento inversor. Medios como Reuters y Bloomberg han explicado durante años cómo los mercados reaccionan positivamente cuando disminuye el riesgo de interrupciones energéticas en Oriente Medio.
El estrecho de Ormuz mueve aproximadamente un 20% del petróleo mundial transportado por mar, según datos de la U.S. Energy Information Administration. Cualquier narrativa relacionada con estabilidad en esa región impacta inmediatamente en petróleo, bonos y bolsas.
Y aquí está el punto clave que remarca Aitor: la bolsa no celebra la “paz” en sí misma. Lo que realmente celebra es la posibilidad de volver a un escenario de energía más barata, menor presión inflacionaria y mayor liquidez para seguir impulsando el consumo y la especulación financiera.
¿Las grandes OPVs son realmente una señal de techo de mercado?
Uno de los grandes debates actuales gira alrededor de futuras salidas a bolsa como SpaceX, OpenAI o Anthropic. Mucha gente cree que estas OPVs gigantes podrían marcar el final del ciclo alcista.
Sin embargo, Aitor aporta datos históricos bastante interesantes.
Durante periodos donde hubo una fuerte oleada de OPVs, el mercado muchas veces siguió subiendo durante meses o incluso años. Según análisis históricos publicados por Renaissance Capital y Nasdaq, la actividad elevada en salidas a bolsa suele coincidir con fases de abundante liquidez y fuerte apetito por el riesgo.
Es decir, las OPVs no necesariamente anticipan una caída inmediata. En muchos casos simplemente reflejan que el dinero sigue entrando al sistema y que todavía existe optimismo inversor.
Por qué el mercado actual funciona diferente al de hace 20 años
Otro de los puntos más potentes del vídeo es el cambio radical en el perfil del inversor moderno.
Aitor explica que el mercado ya no está dominado únicamente por inversores tradicionales que compran acciones para mantenerlas durante décadas. Ahora existe una enorme presencia de traders ultraapalancados utilizando opciones call de muy corto plazo.
Esto coincide con informes recientes de CBOE Global Markets y análisis de The Wall Street Journal sobre el crecimiento explosivo del mercado de opciones minoristas desde 2020.
Además, el ecosistema cripto ha traído una mentalidad completamente diferente: más agresividad, más especulación y una obsesión constante por el movimiento rápido.
Eso cambia por completo la dinámica del mercado.
Los market makers necesitan cubrir toda esa demanda especulativa comprando activos subyacentes, lo que muchas veces termina acelerando aún más las subidas.
El verdadero peligro para la bolsa podría estar en los bonos
Aquí aparece una reflexión muy importante que suele pasar desapercibida.
Aitor recuerda que históricamente quien realmente termina pinchando las bolsas no suelen ser las OPVs, sino el mercado de bonos.
Cuando el bono americano a 10 años empieza a dispararse hacia niveles del 5% o 6%, el dinero institucional encuentra rentabilidades atractivas en renta fija y comienza a salir de la renta variable.
Ahí sí empiezan los problemas reales de liquidez y valoración.
Mientras eso no ocurra, intentar adivinar el techo exacto del mercado puede convertirse en una trampa psicológica para muchos inversores.
Y esto conecta perfectamente con algo que hemos visto muchísimas veces en el mundo de la música y la guitarra: cuando todo el mundo cree que algo “ya no puede subir más”, normalmente todavía queda una última fase de euforia.
Pasó con el glam metal en los 80.
Pasó con el blues moderno gracias a guitarristas como Joe Bonamassa.
Y pasó incluso con el regreso del vinilo.
Los mercados financieros también funcionan por emociones colectivas y ciclos de narrativa.
Qué pueden hacer los inversores si continúa la euforia bursátil
La conclusión de Aitor no es lanzar una predicción absoluta, sino evitar caer en narrativas simplistas.
Porque sí, puede haber una corrección en cualquier momento. Pero también existe la posibilidad de que el mercado siga subiendo impulsado por liquidez, opciones apalancadas y sentimiento especulativo.
Por eso insiste tanto en tener un sistema claro de actuación y no tomar decisiones únicamente por titulares o miedo colectivo.
La clave está en observar qué hace realmente el mercado y adaptarse día a día.
Conclusión: quizá el consenso vuelve a estar equivocado
La narrativa simplista de “paz con Irán + grandes OPVs = techo bursátil” puede ser demasiado obvia para funcionar.
Quizá el verdadero riesgo ahora mismo no sea estar dentro del mercado… sino quedarse fuera demasiado pronto mientras continúa la euforia.
Como recuerda Aitor, el mercado no premia a quien adivina titulares, sino a quien sabe adaptarse a la tendencia y entender cómo fluye realmente la liquidez.
Puedes ver el vídeo completo en YouTube para descubrir más detalles y seguir la evolución de esta narrativa en tiempo real.
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